Introducción: Replanteando el Debate Energético
Tras más de dos décadas de experiencia en el sector eléctrico en distintos países de América Latina y tras observar de cerca la profunda transformación impulsada por iniciativas como la Visión 2030 del Reino de Arabia Saudita, considero que el debate sobre la transición energética en Bolivia requiere una mirada más pragmática. Es necesario alejarse de los discursos ideológicos y acercarse a la realidad técnica, económica y geopolítica que enfrenta el país.
El caso boliviano merece especial atención porque podría convertirse en una referencia para otras naciones de la región que enfrentan desafíos similares. Esta visión estratégica fue presentada recientemente durante FINERGY, a través de exposiciones de Mario Larrain (presidente de ENDE), Carlos Peláez (especialista internacional en regulación energética) y José Alejandro Durán (presidente de la CRE). Sus perspectivas revelan un enfoque diferente al que típicamente se escucha en debates energéticos latinoamericanos.
La Estrategia de Diversificación: Números Concretos
La hoja de ruta definida por ENDE para el período 2026-2033 contempla la incorporación de más de 3.000 MW provenientes de nuevos proyectos hidroeléctricos destinados al Sistema Interconectado Nacional (SIN). A ello se suman iniciativas fotovoltaicas y eólicas que podrían añadir cerca de 1.000 MW adicionales de capacidad instalada.

Estas cifras son significativas, pero la planificación también reconoce una realidad ineludible: las centrales termoeléctricas continuarán desempeñando un papel estratégico en la seguridad energética nacional. Su operación sigue estrechamente vinculada al sector hidrocarburífero y, particularmente, a la disponibilidad de gas natural, recurso que aún constituye uno de los pilares del sistema eléctrico boliviano.
El Desafío Crítico: Reservas de Hidrocarburos en Declive
Precisamente aquí surge uno de los principales desafíos del país. Bolivia enfrenta una disminución progresiva de sus reservas de hidrocarburos y requiere con urgencia nuevas inversiones en exploración y explotación para revertir esta tendencia. De no hacerlo, corre el riesgo de convertirse en el mediano plazo en importador de recursos energéticos provenientes de mercados que históricamente fueron sus principales destinos de exportación.
Esta realidad obliga a replantear conceptos fundamentales que suelen utilizarse de manera indiscriminada en el debate público. En sentido estricto, Bolivia no está atravesando una transición energética en el sentido clásico del término. Una transición implica la sustitución gradual de tecnologías convencionales por nuevas fuentes capaces de asumir un rol predominante dentro de la matriz energética.
Transición vs. Diversificación: Una Distinción Estratégica
Lo que actualmente se observa en Bolivia es un proceso distinto: una diversificación progresiva de las fuentes de generación. Cuando las energías renovables representan alrededor del 30% de la capacidad instalada proyectada y las fuentes tradicionales continúan siendo esenciales para garantizar la confiabilidad del sistema, resulta más preciso hablar de diversificación que de sustitución energética.

La diferencia no es semántica; es estratégica. Esta distinción conceptual condiciona las políticas públicas, las decisiones de inversión y las expectativas de desarrollo del sector. Una transición implica abandono; una diversificación implica crecimiento integrado. Bolivia está en el segundo camino.
Marco Regulatorio Moderno: La Nueva Ley de Electricidad
En este escenario cobra especial relevancia el proyecto de la nueva Ley de Electricidad. Gracias al trabajo liderado por Carlos Peláez y su equipo, se ha desarrollado una propuesta normativa que preserva los pilares fundamentales del marco regulatorio vigente, incorporando al mismo tiempo herramientas modernas orientadas a facilitar la materialización de la estrategia de diversificación energética impulsada por ENDE.
Entre las innovaciones más destacadas figuran:
- Asociaciones Público-Privadas (APP): Mecanismos que permiten compartir riesgos y responsabilidades entre el Estado y la inversión privada, ampliamente utilizados a nivel internacional.
- Mecanismos de Subastas Energéticas: Instrumentos diseñados para atraer inversiones, promover la competencia y optimizar la asignación de recursos.
Estas herramientas podrían marcar el inicio de una nueva etapa para el sector eléctrico boliviano, caracterizada por una mayor participación conjunta del Estado y la inversión privada.
Seguridad Jurídica: Fundamento para la Inversión
La propuesta normativa contempla el desarrollo posterior de reglamentación específica mediante decretos supremos y la consolidación de un marco jurídico destinado a fortalecer la seguridad jurídica y la protección de las inversiones. Este esfuerzo, que actualmente impulsa el Ministerio de Planificación del Desarrollo, es determinante para movilizar el capital necesario que permita ejecutar los proyectos requeridos en las próximas décadas.
La existencia de reglas claras y previsibles es el fundamento sobre el cual se construye la confianza de los inversores. Sin este elemento, ninguna estrategia de diversificación energética puede prosperar.
Confianza Privada: Evidencia de Viabilidad
Otro aspecto que merece destacarse es la confianza que mantienen los actuales actores privados del Sistema Interconectado Nacional respecto al futuro del sector. Empresas como la CRE continúan invirtiendo en infraestructura, ampliando la cobertura del servicio eléctrico y acompañando el crecimiento de regiones que registran una notable expansión económica y demográfica.
Como señaló José Alejandro Durán, la denominada transición energética ha terminado materializándose en la práctica como un proceso permanente de diversificación sustentado en innovación tecnológica, eficiencia operativa e inversión continua. Un ejemplo concreto es la planta fotovoltaica de Río Seco, ubicada a aproximadamente 110 kilómetros de Santa Cruz de la Sierra, considerada una de las instalaciones solares más eficientes del país.
Impacto Social y Territorial: Más Allá de la Generación
A estos avances se suman proyectos de profundo impacto social y económico, como la interconexión eléctrica de todas las provincias del departamento de Santa Cruz, incluyendo la reciente conexión de la provincia Ángel Sandóval. Este logro representa un hito en los 64 años de historia de la CRE y reafirma su compromiso con el desarrollo de la región más dinámica y de mayor crecimiento económico de Bolivia.
La electrificación no es solo una cuestión técnica; es un acelerador de desarrollo económico y social. Cuando se extiende la cobertura eléctrica, se abren oportunidades para pequeñas y medianas empresas, se mejora la calidad de vida de las comunidades y se crea la base infraestructural para el crecimiento futuro.
La Matriz Energética del Futuro: Equilibrio y Resiliencia
Los hechos son claros: Bolivia no está abandonando una fuente energética para reemplazarla por otra. Está construyendo una matriz más amplia, resiliente y equilibrada, capaz de combinar:
- Hidroenergía: Aprovechando el potencial hídrico del país
- Energías Renovables: Incorporando solar y eólica de manera progresiva
- Generación Térmica: Manteniendo la confiabilidad del sistema
Esta combinación garantiza simultáneamente seguridad de suministro, estabilidad operativa y competitividad económica. No es una cuestión de elegir entre fuentes; es una cuestión de integrarlas inteligentemente.
Reorientando el Debate: Del Fin a los Medios
Por ello, la discusión ya no debería centrarse exclusivamente en la transición energética como un fin en sí mismo. El verdadero desafío consiste en acelerar y consolidar una diversificación energética inteligente que permita:
- Atraer inversiones: Mediante marcos regulatorios claros y seguros
- Fortalecer la seguridad energética nacional: Diversificando fuentes y reduciendo dependencias
- Sostener el crecimiento económico de largo plazo: Asegurando suministro confiable y competitivo
Conclusión: La Lección Boliviana para América Latina
Quizás esa sea hoy la principal contribución que Bolivia puede ofrecer al debate energético latinoamericano: demostrar que, antes de sustituir, es necesario diversificar; y que la sostenibilidad solo es posible cuando se construye sobre bases técnicas, económicas y regulatorias sólidas.
En un contexto de transformación global, donde la energía es un factor crítico de competitividad, el modelo boliviano ofrece una alternativa pragmática y realista. No es un modelo ideológico; es un modelo basado en hechos, números y una comprensión profunda de las realidades locales.
Para los líderes de la región, la pregunta ya no es si transicionar, sino cómo diversificar de manera inteligente. Bolivia está mostrando el camino.
Notas Finales
Sobre el autor: Esta perspectiva se fundamenta en más de dos décadas de experiencia en el sector eléctrico latinoamericano, incluyendo observaciones de modelos internacionales de transformación energética y regulación sectorial.
Actores clave mencionados:
- Mario Larrain, Presidente de ENDE
- Carlos Peláez, Especialista en Regulación Energética
- José Alejandro Durán, Presidente de la CRE
Evento de referencia: FINERGY (Foro de Energía)








